Si alguna vez se ha visto en la situación de tener que cobrar una deuda, probablemente sepa que ya es un proceso complicado. Máxime cuando se trata de reclamar deudas entre particulares. Desde Aliats-Legal te explicamos de forma sencilla qué se puede hacer en las situaciones más habituales.

Ejemplos de deudas entre particulares

Cobrar una deuda entre particulares puede ser un desafío en muchas circunstancias. A continuación, se presentan algunos ejemplos comunes que ilustran las complicaciones para cobrar que pueden surgir habitualmente:

  1. Préstamos informales sin contrato escrito:
    Es habitual que las personas confíen en amigos o familiares y no formalicen el préstamo por escrito. Por ejemplo, alguien presta dinero a un amigo de manera verbal y, con el tiempo, el amigo niega haber recibido el dinero o argumenta que fue un regalo. Sin pruebas documentales, resulta difícil demostrar la existencia de la deuda.
  2. Deudores que atraviesan dificultades económicas:
    Un ejemplo frecuente es el de una persona que presta dinero a un conocido en apuros financieros. Aunque el deudor reconoce la deuda, simplemente no tiene los medios para devolver el dinero. Esto complica la situación, ya que incluso con un fallo judicial a favor, el prestamista podría no recuperar el dinero si el deudor no posee bienes embargables.
  3. Relaciones personales que complican el cobro:
    En casos donde hay una relación cercana, como entre familiares o parejas, el cobro puede volverse emocionalmente complicado. Por ejemplo, un padre presta dinero a su hijo adulto, quien después no muestra intención de devolverlo. Exigir el pago puede deteriorar la relación familiar, lo que hace que muchos opten por no actuar.
  4. Cambios de domicilio o contacto del deudor:
    Supongamos que alguien presta dinero a un compañero de trabajo, y este se muda sin dejar información de contacto. La falta de comunicación dificulta realizar cualquier gestión para cobrar la deuda, ya que localizar al deudor puede requerir recursos adicionales.
  5. Deudas basadas en confianza sin plazo establecido:
    Otro ejemplo es cuando alguien presta dinero sin acordar un plazo para la devolución. Con el tiempo, el prestamista podría esperar el reembolso, mientras que el deudor piensa que no hay urgencia. Esta falta de claridad genera conflictos y malentendidos que complican el cobro.

Por norma general, cuando se trata de deudas entre empresas o profesionales es habitual contar con todo tipo de pruebas documentales que corroboren la situación, como facturas, correos electrónicos, albaranes, recibos, etc.

Cuando la deuda es entre particulares, la situación se complica porque en la mayoría de los casos no hay documentos o pruebas escritas que lo acrediten convenientemente.

La buena noticia es que, aunque les resulte difícil presentar pruebas de su deuda, hay formas de conseguir lo que se le debe. Ya sea un familiar, un amigo o un socio comercial, siempre hay una solución legal para reclmar la deuda.

Deudas entre particulares

Cuando prestas dinero a un amigo, familiar o conocido, normalmente lo haces con el objetivo de ayudar. Sin embargo, si no te devuelven el dinero en el plazo acordado, la situación puede volverse frustrante e incómoda.

En derecho español, el préstamo constituye un contrato privado entre dos personas en el que se pactan las condiciones bajo las cuales una de ellas (el prestamista) entregará una cantidad de dinero a la otra (el prestatario) durante un periodo de tiempo previamente establecido por ambas partes. Este contrato puede formalizarse verbalmente, aunque es recomendable hacerlo por escrito para evitar futuros conflictos.

Salvo que se acuerde lo contrario por escrito, el prestatario está obligado a pagar intereses sobre la cantidad prestada, conforme a lo establecido en el Código Civil.

Si has prestado dinero a un familiar, amigo o conocido y no te lo han devuelto en el plazo acordado, es fundamental saber que el derecho a reclamar la devolución del préstamo prescribe en el plazo de cinco años, según el artículo 1964 del Código Civil. Este plazo comienza a contarse desde el momento en que se incumple la obligación de pago. Por tanto, si te encuentras en esta situación, es recomendable actuar con prontitud y, de ser necesario, buscar asesoramiento legal para proteger tus derechos.

Reconocimiento de deuda entre particulares

El reconocimiento de deudas es el acto mediante el cual una persona admite la existencia de una deuda que aún no ha sido saldada. Este reconocimiento puede realizarse de forma escrita u oral, aunque, en el caso de optar por la forma oral, es fundamental que se pueda probar sin lugar a dudas.

Si se elige la forma escrita, se considera un negocio jurídico unilateral, ya que no es necesario que el acreedor esté presente. Este reconocimiento puede formalizarse a través de un documento privado o público, si se realiza ante notario.

Al reconocer una deuda, no solo estás aceptando la obligación de pago, sino que también estás reafirmando todos los elementos del contrato original que dio origen a dicha deuda. En esencia, es como una segunda aceptación del contrato inicial. Esto implica que, si alguien decide impugnar ciertos aspectos del contrato original, deberá demostrar que esos elementos estaban viciados desde el principio.

Si estás considerando firmar un reconocimiento de deuda, es crucial que primero revises el contrato original. Esto te permitirá asegurarte de que no existen defectos en él y te ayudará a evaluar si es conveniente o no proceder con la firma de este documento.

Reclamar una deuda a un particular

Cuando intentas cobrar una deuda de un amigo o conocido, es importante saber que hay dos escenarios diferentes a considerar:

  1. Si puedes aportar pruebas del préstamo, como un correo electrónico o un mensaje de texto que confirme los términos de la transacción, entonces puedes llevar el caso a los tribunales.
  2. Si no tienes pruebas de la transacción (del pago), entonces tendrás que buscar una solución fuera de los juzgados y en su lugar tratar de resolverlo a través de negociaciones o mediación con tu amigo.

Si eres un prestatario y tienes un contrato de préstamo, puedes reclamar por impago ante los tribunales. Sin embargo, si el contrato no está en vigor, aún puedes reclamar, pero será más difícil probar tu caso.

Por ejemplo, si no hay registros de pagos o transferencias realizadas entre las dos partes, será más difícil demostrar que usted prestó dinero a otra persona.

Si necesitas reclamar una deuda, pero la transacción no tiene ninguna documentación, o no hay ningún contrato firmado por ambas partes, la única manera de demostrar que se le debe dinero es mediante un procedimiento extrajudicial.

Existen varias opciones de mediación y arbitraje, con las que tratar de conseguir que  el beneficiario del préstamo reconozca su deuda.

Si este reconocimiento de deuda puede utilizarse en los tribunales después de que se haya cumplido o no el acuerdo, puede servir de base legal para emprender acciones contra ellos.

 

Préstamo entre Familiares

Es genial que estés pensando en ayudar a tu hijo con un gesto tan generoso. Sin embargo, es muy importante que tengas en cuenta las implicaciones fiscales de dar dinero.

Si decides darle dinero para un apartamento, asegúrate de declararlo a la hacienda pública  para evitar cualquier sanción. Recuerda que si lo consideraran una herencia o donación y no lo declaras, tanto tú como tu hijo os podríais enfrentar a problemas con Hacienda.

Si un padre se compromete a entregar a su hijo una determinada cantidad de dinero, que le será devuelta en un determinado plazo, estamos ante un préstamo entre particulares.

Si lo que estás haciendo es un préstamo, es fundamental que lo documentes adecuadamente. Un contrato de préstamo puede protegerte y dejar claro que se trata de un acuerdo que debe ser devuelto. Así, si alguna vez surge una disputa, tendrás la carga de la prueba a tu favor.

El préstamo entre particulares está legalmente reconocido dentro del impuesto de transmisiones patrimoniales, en su modalidad TPO (transmisiones patrimoniales onerosas).

La importancia del contrato de préstamo radica en que la carga de la prueba de la existencia del préstamo corresponde a quien lo reclama.

Así lo establece el artículo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Corresponde al actor y al demandado reconviniente la carga de probar la certeza de los hechos de los que ordinariamente se desprenda, según las normas jurídicas a ellos aplicables, el efecto jurídico correspondiente a las pretensiones de la demanda y de la reconvención.

Contrato Verbal

Exista o no un contrato de préstamo entre particulares, el procedimiento para cobrar un impago es el mismo. Cuando decides prestar dinero a un amigo o familiar, es fundamental que el acuerdo sea válido. Pero, ¿qué sucede si no hay un acuerdo escrito?

No hay motivo para preocuparse: un contrato verbal es completamente legal en España, tal como establece el artículo 1254 del Código Civil, que reconoce la validez de los contratos, ya sean verbales o escritos. Además, este tipo de acuerdos puede ser demostrado mediante cualquier prueba admitida por la ley, como registros telefónicos o extractos bancarios.

Para mayor seguridad, lo más recomendable es realizar el préstamo a través de una transferencia bancaria. De esta manera, ambas partes contarán con pruebas claras de la fecha y la cantidad prestada.

Un inconveniente común de los acuerdos verbales entre particulares es la dificultad para demostrar quién debe a quién y cuánto. Sin embargo, la jurisprudencia española ha establecido que, salvo que se haya fijado un plazo específico para la devolución del dinero, la obligación de devolver la cantidad prestada comienza en el momento en que se solicita, conforme al artículo 1.101 del Código Civil.